“Nota a la madre” de Luis María Pescetti

nota-a-la-madre-171x299“Mami te dejo esta nota para que no te preocupes porque la heladera no cierra bien porque la dejamos así a propósito porque nos sacamos para hacer un sándwiche pero justo que no sé cómo apoyamos mal y se resbaló entonces como no se rompió del todo con pati dijimos que mejor lo arreglamos o lo tiramos total era un plato más viejo que no sé qué […] para seguir leyendo

 

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En: Pescetti, Luis María. Natacha. Buenos Aires: Editorial Alfaguara, 2008.

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“Rafles” de Luis María Pescetti

Rafles“–¡Mamá!
–No grites, Natacha, ¿qué querés?
–Que vengas.
–Ya te oí, pero estoy trabajando, ¿qué querés?
–Venííí.
–¡¿No me podés decir qué querés a ver si desde acá te puedo decir?!
–No, quiero que veas.
–¿Qué vea qué?
–… que te quiero hacer una pregunta.
–Si es una pregunta no hace falta que la vea.
–¡Sí… vení te digo!
–La puedo oír, Natacha; decime y dejá de gritar que nos van a echar del edificio por tus gritos.
–¡¡¡VENÍÍÍÍ!!!
–… (no, del edificio no, de la ciudad nos van a echar).
–Dale, mami… por favor vení.
–Ya te dije que no.
–…(silencio)
–…(silencio que presta atención al otro silencio)
–…(silencio muy sospechoso) […]” (para seguir leyendo).

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En: Pescetti, Luis María. Rafles. Buenos Aires: Ministerio de Educación. Secretaría de Educación, 2009.

“Mil grullas” de Elsa Bornemann

05-TAPA_MIL_GRULLAS000001“Naomi Watanabe y Toshiro Ueda creían que el mundo era nuevo. Como todos los chicos.

Porque ellos eran nuevos en el mundo. Tambíen, como todos los chicos. Pero el mundo era ya muy viejo entonces, en el año 1945, y otra vez estaba en guerra. Naomi y Toshiro no entendían muy bien qué era lo que estaba pasando.

Desde que ambos recordaban, sus pequeñas vidas en la ciudad japonesa de Hiroshima se habían desarrollado del mismo modo: en un clima de sobresaltos, entre adultos callados y tristes, compartiendo con ellos los escasos granos de arroz que flotaban en la sopa diaria y el miedo que apretaba las reuniones familiares de cada anochecer en torno a la noticia de la radio, que hablaban de luchas y muerte por todas partes.

Sin embargo, creían que el mundo era nuevo y esperaban ansiosos cada día para descubrirlo […]” (para seguir leyendo).

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En: Bornemann, Elsa. Mil grullas. Buenos Aires: Ministerio de Educación-Secretaría de Educación, 2011.

“Velorio con torta” de Iris Rivera

Velorio con torta“A mí no me gusta ser el del cumpleaños porque ¿viste que todos te corren atrás? Lo que me gusta son los regalos y también que mi hermana revienta porque los grandes me hablan todos a mí. Y que va a venir mi abuela y la tía Angelita que vive lejos, pero ese día viene. Y mi padrino, que me hace adivinar con pistas lo que me va a traer.

Todo eso me gusta, pero las animadoras, no. No las quiero más. ¿Por qué hay que jugar a lo que ellas dicen, a ver?

Otra que me da bronca es que tengo que invitar a todo el grado porque si no, queda mal. Y tengo que invitar a Javier Canteruchi que te patotea, a Nahuel que te pone la traba y a Candelaria que es una chusma venenosa.

Y vas para acá… se te vienen. Vas para allá… se te vienen.

Y siempre, en alguna parte del cumpleaños, me agarra bronca y lloro […]” (para seguir leyendo).

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En: Rivera, Iris. Velorio con torta. Buenos Aires: Ministerio de Educación-Secretaría de Educación, 2009.

“Ato solene” de Luis María Pescetti

Ato_solene“Antes de que nada quiero significar que es un alto honor para mí poder haber podido liegado a ser diretora de este establecimiento escolar de enseñanza, aunque más no fuera que todo se justefica en haber liegado al día de que hoy para poder recibir con mis humildes palabras que pude haliar al tan alto conjunto de personas que hoy se han acercado a nosotros a tal efecto.

Se encuentra entre nosotros, enchiéndonos de orguliecimiento (comienza a jugar con su zapato y se le sale), la bisnieta del fundador de nuestra escuela: la Señorita Írpides de Loza. Otro aplauso para elia también… pobre mujer.

Y bien, ahora sí: Altísimas Autoridades, Señorita Inspectora, Señorita Secretaria, Señoras Maestras, Señoras Porteras, alúcnos, y ¿por qué no también? Señorita Vice-Directora, que también es un ser humano como todos, ¿no? Antes de iniciar con este acto solegne vamos a oír una canción que hice dedicada al escudo de la cooperadora y que le puso música la señorita Esther, de actividades prácticas. Oigamos el disco con atención que allí lo canta el profesor de gignasia. […]” (
para seguir leyendo).

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En: Pescetti, Luis María. Nadie te creería. Buenos Aires: Alfaguara Infantil, 2004.