Entrevista al ilustrador italiano Roberto Innocenti

Por Gabriela Mariel Arias

Roberto Innocenti

Roberto Innocenti

En las ilustraciones de Roberto Innocenti todos los personajes son delineados detalladamente. Las escenas que representa en sus obras están pobladas por multitud de personajes secundarios y objetos que adquieren, la mayor parte de las veces, la misma importancia que los protagonistas de la historia. Los detalles no sólo están a merced de la función descriptiva de la imagen, sino que se sitúan en el mismo nivel de representación que lo narrado por el texto. De este modo, las imágenes de Innocenti narran más allá de lo contado.

En una entrevista realizada en 2012 en la revista Fabulantes, el ilustrador italiano señala: “Tengo libros en los que hay muchos detalles, que suelo incluir porque son interrogantes, sirven para poner preguntas. ¿Qué hace esto aquí? ¿Por qué? ¿Qué es? Son una invitación a completar las imágenes, a contemplarlas sin distracciones. Si observas la ilustración atentamente, descubres el mundo como es, en todos sus particulares”.

Para leer la entrevista completa:

 

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El libro álbum: una práctica de lectura compleja[1]

Por Gabriela Mariel Arias

El libro álbum, como género, explora la relación compleja que existe entre la palabra, la imagen y la materialidad del libro. Postula, además, una tensión entre dos códigos: el lingüístico y el icónico. Y es justamente el lector/contemplador de un libro álbum quien vive esta tensión. Por una parte, quiere seguir la historia; por otra, es retenido por las imágenes. El texto lo motiva a dar vuelta la página; las imágenes, a permanecer en ella.

Al sufrir esta tensión, el lector va comprendiendo que hay algo que no está ni en las palabras ni en las imágenes, una especie de silencio cargado de voces, lleno de luz y preñado de palabras, que es el verdadero sentido del arte del libro álbum. No son palabras ni imágenes, pero no podemos llegar a construir ese sentido sino a partir de ellas.

El libro álbum explora la relación compleja que existe entre la palabra y la imagen. Veamos un ejemplo. En una de las páginas del álbum La princesa de Trujillo[2] leemos sólo el siguiente texto: “Esta es la Princesa de Trujillo”. El uso del pronombre, como clase de palabra no descriptiva y de referencia ocasional, es una invitación a que los ojos del lector se orienten hacia la imagen. Aquí la referencia no está señalada por circunstancias lingüísticas (el coloquio o el hilo del discurso), sino por el retrato visual del personaje que ofrece la página.

En este caso existe una interdependencia de códigos, ya que el texto no puede ser entendido sin la imagen y la imagen, sin el texto. Es el lector el encargado de llenar esos intervalos de sentido mediante el entretejido de ambos códigos.

Según el especialista en literatura infantil, Fanuel Hanán Díaz, el libro álbum “[…] se sostiene en esta interdependencia. Las imágenes no pueden ser entendidas sin los textos y los textos pierden sentido si se leen separadamente. Desde esta perspectiva, se reclama un rol constructivo del lector, quien debe ser capaz de completar esos eslabones que aseguran una participación activa e inteligente en el proceso de decodificación” (Díaz, 2007; p. 95 )[3].

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[1] Para leer el texto completo: Arias, Gabriela Mariel. “El libro álbum: una práctica de lectura compleja”. Buenos Aires: Novedades Educativas, Nº 232, abril de 2010.

[2] Patacrúa y Javier Solchaga. La Princesa de Trujillo. Pontevedra: OQO Editora, 2006.

[3] Díaz, Fanuel Hanán. Leer y mirar el álbum: ¿un género en construcción? Bogotá: Grupo Editorial Norma, 2007.