Escenas de lectura en la escuela [i]

Por Gabriela Mariel Arias

 

Lectura en la escuela 2Si se piensa en diferentes escenas de lectura en la escuela, esta institución se constituye como uno de los espacios fundacionales en la conformación de un lector. Dice Elba Amado: “Teniendo en cuenta que la escuela constituye la única oportunidad de adquisición de capital cultural para vastos sectores de nuestra sociedad, y considerando que las competencias lectoras son adquiridas sólo en los intercambios culturales y sociales se impone la pertinencia de su estudio en el ámbito escolar” (Amado, 2001; p. 3)[ii].

Ahora bien, como institución social, ¿qué tipos de prácticas lectoras se ponen en juego en la escuela, cuál es el rol del docente en dichas prácticas, cuál es la imagen de lector que la escuela construye?

Tironeada entre diversas prácticas, coexisten hoy en la institución escolar diferentes acciones que se ponen en juego a la hora de formar lectores de literatura.

Una primera escena podría mostrarnos un aula en la que un docente lee un texto literario y luego propone actividades para que los alumnos respondan un cuestionario o cuenten “con sus palabras” el argumento de un cuento o una novela.

La lectura aquí es sostenida con el único objetivo de localizar información ya que, en general, se formulan preguntas con las mismas palabras del texto para que no exista la posibilidad de que aparezcan respuestas diversas, dudas, cuestionamientos, a cargo del lector. En estas prácticas se concibe la lectura como simple decodificación del código lingüístico y restitución de los significados literales de los textos.

Esta concepción parte de la idea de un lector que no puede reponer lo no dicho, los implícitos, un lector que lee la superficie y que no es capaz de sumergirse en el texto para leer en relación con otros textos. En este marco, el docente no apela a la lectura como construcción de sentidos, sino como clausura. Genera así una lectura unívoca en la que se evitan las voces de los alumnos, el cruce de voces entre éstos, el cruce de las voces de los alumnos con las voces del texto.

Otra escena de lectura podría mostrarnos a un grupo de alumnos que lee un texto, comparte impresiones entre pares y con el docente –del tipo “me gustó”/”no me gustó”– y, en ningún caso, proseguirá a la práctica de lectura tarea escolar alguna.

Este modelo, en su afán de acercar a los niños a la literatura, presenta el placer de la lectura como único objetivo a la hora de leer. Esta práctica de lectura, sostenida en la escuela, simplifica el mecanismo lector a un simple recorrido por el texto en busca de un placer que estaría garantizado por el mero contacto físico de los alumnos con el libro.

Gustavo Bombini denomina a esta práctica “pedagogías del placer” y sostiene que dicha práctica “[…] reduce el problema de la lectura a una supuesta tensión entre ‘lectura por placer’ y ‘lectura por obligación’, donde la escuela carga con la culpa de obligar a leer […]. Según esta versión, los niños se encuentran de manera naturalizada con los textos siempre y cuando la escuela facilite ese cruce, evitando cualquier intervención de su parte. […] Se dice, en nombre del placer, que después de leer un texto en el aula, sobre todo si es literario, no hay que hacer nada. Cualquier actividad en tanto es escolar será enemiga de ese encuentro primordial y naturalizado entre el niño y el libro” (Bombini, 2002; p. 29)[iii].

Esta práctica descansa en la convicción de que un lector tan sólo disfruta de los textos como un mero espectador que no necesita decir nada acerca de ellos, y supone una mirada reductora de la complejidad de las prácticas de lectura.

El mismo Bombini sostiene que fácil es rebatir esta postura, ya que la lectura de un texto literario supone operaciones complejas (como leer una metáfora o una alteración en el orden de la temporalidad en una narración) que constituyen verdaderos desafíos cognitivos que, en cualquier situación de enseñanza –incluyendo la promoción de la lectura–, deben ser aceptados y trabajados como tales.

Como última escena de lectura encontramos un grupo conformado por alumnos y docentes que discuten en torno a textos literarios que los interpelan, que generan múltiples sentidos en construcción, que forman parte de una experiencia que reconoce a la literatura como un bien cultural, en el marco de una comunidad.

Esta experiencia de lectura apuesta por la formación de un lector-actor que no se instale en una posición ingenua, que sea capaz de dejarse desafiar por el texto –y desafiarlo–, que no deje nada –o casi nada– librado al azar, un lector capaz de desentrañar los juegos del lenguaje que la obra literaria propone y capaz de encontrar los distintos hilos de significación que se entretejen en un texto.

Para pasar entonces de un lector-espectador a un lector-actor, la escuela debe habilitar y garantizar la experiencia de la lectura para que el alumno se instale en la posición de lector como constructor de sentido. Para ello, la institución escolar debe constituirse como el principal y fundacional acceso a las herramientas necesarias para que los alumnos desarrollen las competencias que les garanticen el acceso a la literatura como bien cultural.

En este tipo de práctica, el docente reconoce la literatura como un objeto de estudio que, como tal, necesita de una formación específica, de una mirada entrenada para abordar los textos con las herramientas que provee la teoría literaria. De este docente depende la habilitación de espacios de lectura en la escuela en los que las prácticas den cuenta del conjunto de saberes y de construcciones de sentidos en las que los alumnos participan en comunidad.


[i] El presente artículo es un extracto de la ponencia “Lectores que buscan lectores: prácticas sociales de lectura en la escuela”, presentada en el 11º Congreso Internacional de Promoción de la Lectura y el Libro, el 11 de mayo de 2008, en el marco de la 34.ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

[ii] Amado, Elba; “Hacia una didáctica social: la formación del lector”. En Didácticas de la lengua y la literatura. Teorías, debates y propuestas. Córdoba; Universidad Nacional de Córdoba; 2003; pp. 297-303.

[iii] Bombini, Gustavo; “Sabemos poco acerca de la lectura”. En: Lenguas Vivas. Publicación del Instituto de Enseñanza Superior “Juan Ramón Fernández”; Año 2; Nº 2; Buenos Aires; octubre-diciembre de 2002; pp.28-32.

Bombini, Gustavo; “Prácticas de enseñanza/ prácticas de lectura de literatura: nuevas perspectivas”. En Textos en contexto 5: la literatura en la escuela; Buenos Aires; Lectura y Vida; 2002.